Es sin lugar a dudas el tema neurálgico y punto de partida para lograr una verdadera democracia (superación de la POBREZA) en nuestra América Latina. Históricamente hemos vivido en nuestro país con este flagelo, inclusive hasta nuestro himno nacional versa en alguna de sus estrofas con el famoso, largo tiempo el peruano oprimido, luminosa cadena arrastró, condenado a una cruel servidumbre, largo tiempo, mostrándonos el claro sentimiento de mordaza económica, social, emocional y hasta cultural por la terrible condición en la que nos sumerge la pobreza. Pero también es verdad que tras el devenir de los diferentes gobiernos, con sus respectivos sistemas de hacer política se ha tratado, practicando varias fórmulas, de disminuirla, incluso hasta “eliminarla” a todas luces sin el éxito esperado.
Quiero puntualizar que no es necesario ser un genio, superdotado intelectual, o un personaje ilustre para diseñar herramientas, estrategias, planes y acciones que nos permitan focalizar, emprendiendo ya el sendero final que nos lleve a tan anhelado propósito. Es evidente que ninguna barita ni antídoto mágico van a eliminarla de raíz ni mucho menos en un corto plazo como algunos políticos extremistas, desfigurados ideológicamente nos quisieran hacer creer. Erradicar la Pobreza en nuestro país es una tarea ardua, decidida, pero sobre todo donde los jóvenes deben asumir un compromiso histórico poniendo el hombro, las manos, su energía, espíritu y conocimientos para involucrarse en la solución con resultados contundentes en un mediano a largo plazo.
El primer paso debe ser, impostergablemente en todos los ámbitos (Nacional, Regional, Local) el aumento progresivo del presupuesto en educación, ciencia e investigación científica, no existe posibilidad alguna que nuestra nación se desarrolle sin esos pilares, aún cuando esto signifique menos inversión bélica, disminución de programas sociales, menos infraestructura, etcétera. No es posible que sólo el 0,15 del PBI, cuatro dólares por persona se invierta en los temas pilares antes mencionados, aunque en estos últimos años ello se ha mejorado pero no con la contundencia que se debería dar. Estimados amigos, priorizar significa eso –primero- entonces eso tiene que ser el real punto de partida, no puede haber para todos los aspectos del tema económico porque invertimos muy poco en tanto, resultando ser inoficioso ya que solo apagamos incendios o mejor aún le aplicamos un sedante al enorme animal que luego se despertará con más hambre. Tenemos un claro ejemplo de cómo priorizar-IRLANDA- que hace unos años decidió poner en escala mayor sobre todos los sectores a la educación y vaya que lo hizo, destinando el veinte por ciento de su PBI a ese sector.
El segundo paso es generar oficinas de Juventudes en los Gobiernos Regionales como Sub Gerencias y en los Gobiernos Locales, para que allí se diseñen estratégicamente los planes proyectados a largo plazo para los niños, adolescentes y jóvenes de toda nuestra nación. Estas oficinas en un mediano plazo deberían ser la base del trabajo de un Ministerio de la Juventud, superlativizando los puntos antes tocados.
El tercer plano, no dejando de ser uno de los más relevantes es fomentar la inversión, camino en el que ahora está nuestro país, porque no hay otra manera también de generar trabajo sin ese mecanismo, tomando como claro ejemplo a la China que es el único país de los llamados G8 que se ha mantenido en crecimiento este año, increíblemente en una escala de diez por ciento.
Necesitamos la revalorización cultural de nuestra patria, hacer que la gente nuevamente se sienta orgullosa de ser peruano, impulsando un verdadero optimismo, enseñando más y mejor nuestro legado cultural, porque sin lugar a equívocos la grandeza de espíritu, de acciones y decisiones hará que construyamos juntos un Perú sin pobres, demostrando que nuestro mejor capital es el humano.

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